miércoles, 25 de noviembre de 2020

INTELIGENCIA EMOCIONAL

 La Inteligencia Emocional (IE), un concepto que popularizó Daniel Goleman, es la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.

Son muchas las investigaciones que han demostrado sus beneficios, y esto ha hecho que desde hace poco más de dos décadas se esté aplicando tanto en el entorno laboral como el educativo o el clínico.

Beneficios de la Inteligencia emocional

¿Pero cuáles son estos beneficios? ¿Por qué la inteligencia emocional es importante para las personas? En el artículo de hoy te lo explicamos. De ti dependerá poner estos consejos y sugerencias en práctica, y beneficiarte de una mejor calidad de vida.

Empecemos.

1. Mejora el autoconocimiento y la toma de decisiones

El autoconocimiento tiene un efecto positivo sobre la autoestima y sobre la confianza en uno mismo en distintas situaciones cotidianas. También permite que las personas evalúen su sistema de valores y sus creencias, ayuda a detectar los puntos fuertes y débiles para poder mejorar y es necesario para tomar mejores decisiones en la vida.

Un aspecto que forma parte de la inteligencia emocional es el autoconocimiento. Por tanto, mejorar la inteligencia emocional es mejorar en autoconocimiento.

2. Mejora el rendimiento laboral

La inteligencia emocional aplicada al trabajo es sumamente útil en distintos aspectos. Por ejemplo, mejora la productividad de los empleados, mejora la salud laboral, mejora el servicio de atención al cliente, etc.

  • Si quieres saber más sobre los beneficios de la inteligencia emocional en el trabajo, puedes leer nuestro artículo: “ Los beneficios de la inteligencia emocional en el trabajo”

3. Protege y evita el estrés

La correcta gestión emocional es tan importante para proteger el estrés como para no provocarlo. Imagina una situación laboral en la que la falta de empatía y la mala regulación de las propias emociones provoca discusiones continuas con tu jefe o un compañero de trabajo. A la larga estas discusiones pueden generar un mal ambiente de trabajo, y, como consecuencia, un entorno estresante.

Ahora imagina que tú eres el jefe, y que la mala gestión emocional te convierte en una persona poco tolerante. Está claro que tus subordinados van a sufrir por tu descontrol emocional, lo que puede convertirse en un estresor para los trabajadores que diriges. Por eso es importante gozar de un entorno con inteligencia emocional, para protegernos del desgaste del día a día laboral.

4. Mejora las relaciones interpersonales

Volviendo al punto anterior, el ejemplo muestra que la inteligencia emocional es determinante para mantener unas relaciones interpersonales sanas. Conocer y entender tus propias emociones y la de las demás te ayuda a llevar mejor los conflictos, algo que puede ser inevitable cuando convivimos con otras personas.

Además, recuerda que las relaciones de pareja suelen ser una negociación constante, y mantener el equilibrio emocional en esas situaciones que fácilmente pueden irse de las manos suele evitar mucho dolor y malos entendidos.

5. Favorece el desarrollo personal

La inteligencia emocional y el desarrollo personal van de la mano. De hecho, los coachs, es decir los expertos en desarrollo personal, aportan herramientas de inteligencia emocional a los coachees, pues el desarrollo personal de un individuo no puede entenderse sin el correcto autoconocimiento y la gestión de las propias emociones.

6. Otorga capacidad de influencia y liderazgo

La inteligencia emocional es una competencia imprescindible de los líderes. El propio autocontrol emocional del líder o el saber entender a los demás son una buena demostración de las habilidades de liderazgo.

De hecho muchos líderes carismáticos, los que poseen una inteligencia emocional elevada, como por ejemplo el líder transformacional, han demostrado ser los líderes más eficientes en muchas investigaciones, pues motivan y aumentan la productividad y la eficiencia del grupo.

7. Favorece el bienestar psicológico

En los últimos años está creciendo el interés por la inteligencia emocional gracias a los beneficios que aporta para el bienestar psicológico. Muchas patologías de la actualidad tienen que ver con la correcta gestión emocional, y por eso, se aplica como método terapéutico.

Ahora bien, no solamente se emplea con las personas adultas, sino que en muchos colegios se educa con inteligencia emocional, pues los centros educativos cada vez son más conscientes de la importancia que la IE tiene para la salud emocional de los alumnos.

8. Reduce la ansiedad y ayuda a superar la depresión

Muchas personas padecen ansiedad por culpa de una evaluación negativa de la realidad o por un control incorrecto de las emociones, y la inteligencia emocional puede ayudar a prevenir los síntomas ansiosos.

Diversas investigaciones han demostrado que puntuaciones altas del cuestionario Trait Meta-Mood Scale (TMMS), desarrollado por Salovey en 1995, que incluye tres dimensiones, (1) atención a los sentimientos(2) claridad emocional y (3) la reparación emocionalse asocian a niveles más altos de satisfacción vital y menores niveles de ansiedad.

9. Aumenta la motivación y ayuda a alcanzar las metas

Varios estudios han demostrado que la inteligencia emocional es sumamente importante a la hora de conseguir nuestros objetivos, y, de hecho, los coachs lo utilizan para motivar a sus clientes.

La inteligencia emocional nos protege en situaciones difíciles, porque el autoconocimiento nos puede mantener a flote incluso cuando queremos abandonar o tirar la toalla. Por ejemplo, si detectamos y sabemos que los sentimientos de frustración son parte de la vida, es posible que sigamos adelante aunque no todo haya salido como deseábamos.

10. Ayuda a dormir mejor

La mejora del bienestar y el equilibrio emocional es positivo para poder conciliar el sueño. Es habitual que la mala gestión de las emociones nos provoque ansiedad y nos genere problemas para el día a día. Todo esto es negativo para nuestra salud psíquica y física, e influye en nuestro sueño.

Gestionando nuestras emociones de la manera adecuada, aceptando nuestras emociones negativas, entendiendo las emociones de los demás y regulando nuestro comportamiento, es clave para tener un sueño plácido y una vida sin grandes altibajos.

Botella al mar para el Dios de las palabras

  Gabriel García Márquez

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: «¡Cuidado!»

El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: «¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?» Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. 

Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de 19 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. 


A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es «la color» de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. 


Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devuélvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. 


Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

¿Qué es la Asertividad?

 Qué es la Asertividad?

Los estilos de comunicación:

Ser o no ser asertivo, this is the question.

A veces se define  la asertividad como “ser amable con los demás”, o  “saber decir que no”

No es exactamente esto, es algo más…

Definición de asertividad y estilos de comunicación:

 

¿Qué es la Asertividad?

 

La asertividad concepto muy ligado a la inteligencia emocional y referido a la comunicación con los demás: ser asertivo es comunicarse de forma efectiva, decir lo que queremos transmitir de forma firme, a la vez que respetuosa y empática con los demás y con uno mismo.

Es la habilidad de comunicarnos de manera efectiva.

Decir  lo que deseamos, sentimos, opinamos, respetando al otro.

Enfadarnos “bien”, manteniendo el respeto.

También se refiere a la forma de reaccionar ante los conflictos o discusiones y el saber manejarse de forma efectiva en la comunicación con los demás.

Los estilos de comunicación están relacionados con nuestra forma de afrontar los conflictos y la gestión de nuestras emociones.

Es más fácil entender este concepto de asertividad si lo contraponemos a estilos de comunicación No-Asertivos: como el estilo pasivo, el estilo agresivo y el pasivo-agresivo.

 

1. El estilo Pasivo:

El estilo pasivo es como cuando nos sentimos “chiquitos” frenta a alguien o en alguna situación.

Podemos ser empáticos con los demás pero con temor al conflicto o a la crítica por parte de otros: lo que nos lleva a  la evitación y el no defender los propios derechos frente a los demás. (Poner los intereses de otros por encima de los propios)

 

Por ejemplo:

Mi amigo me pide la bicicleta prestada, y yo se la dejo a pesar de que la necesito esa tarde porque me cuesta decirle que no y quiero quedar bien con él.

    • – ¿Me puedes prestar la bici hoy?
    • – Sí claro, ven a buscarla cuando quieras.

(en realidad pensaba ir a clase de Karate en la bici, pero iré andando por no decirle que no a mi amigo… y sintiéndome mal porque en realidad no me gusta prestar la bici..)

 

Cuando estamos “pasivos” nos cuesta hablar en las conversaciones, sobre todo decir lo que pensamos u opinamos, muchas veces hay miedo a “quedar mal” o a lo que piense el otro, podemos entrar en bloqueo en situaciones sociales o de conflicto, no saber cómo decir que “no”, y tener dificultad para expresar lo que molesta.

 

Cuando reaccionamos de manera pasiva lo hacemos para evitar el conflicto, no queremos “discutir”, ser rechazados, o que haya problemas. Se suele preferir el no decir las cosas para “no molestar” a los demás y “sacrificarse” a uno mismo con tal de evitar líos.

Al poner por delante los intereses y opiniones de los demás frente a las de uno mismo nos infravaloramos.

Imagino que a mucho nos ha pasado esto alguna vez, y genera bastante descontento con nosotros mismos.   Después nos sentimos mal o nos comemos la cabeza.

 

Normalmente hay mucha “comedura de tarro” mental y no se exterioriza nada: esto genera una pérdida total de la espontaneidad y favorece los bloqueos (el sentirse “paralizado”)

Esta actitud pasiva nos suele ansiedad y frustración, sensación de que no es valorado y nadie le comprende.

 

2. El estilo Agresivo:

El estilo agresivo, por el contrario está relacionado con una sensación de rabia, a veces perdemos la perspectiva y vemos sólo lo que nos duele a nosotros sin tener en cuenta la intención del otro o lo que siente.

Es decir, de forma opuesta al pasivo nos ponemos a nosotros mismos primero.

 

El estilo agresivo es una reacción cuando nos sentimos amenazados y puede llevarnos a ver las discusiones como una competición en la que  hay que “ganar” o “machacar a otro”.

Pero cuando actuamos de manera agresiva podemos hacer daño a los demás, y no solucionamos nada.

Por ejemplo:

  • – ¿Me puedes prestar la bici hoy?
  • – ¡¡¡Ni de coña!!! ¿¿Tu que te crees?? Que soy el “bicing” yo?? (gritando)

(aclaración: “Bicing” son las bicicletas del ayuntamiento en Barcelona)

Cuando sale el mounstruo agresivo no buscamos un acuerdo, ni una solución o que el diálogo productivo: sino que su finalidad al discutir es tener la razón y/o machacar al otro)

Muchas veces las respuestas agresivas son como hablar “sin filtro”:  decimos lo que sentimos o pensamos: pero normalmente no lo hacemos con mucho tacto,  sin importarnos si la manera de decir las cosas puede herir al otro. Algunas personas confunden esto con ser “muy sinceros”… Pero es un error:  ¡¡se puede ser sincero sin ser borde!!

El estilo agresivo se caracteriza por estar a la defensiva ante todo lo que se nos dice, puede que nos sintamos siempratacados aunque la intención del otro no sea para nada atacar, nos volvemos rígidos, inflexibles, perdemos la perspectiva, y a veces perdemos el control de manera impulsiva  y la “mala leche” se generaliza a muchas situaciones.

 

Muchas veces el estilo agresivo y desafiante es un escudo que utilizamos para que no nos hagan daño. También puede ser una respuesta aprendida a raíz de un daño emocional mal gestionado y que ha generado desconfianza y resentimiento hacia los demás. El estilo agresivo también genera ansiedad, sensación de incomprensión y frustración.

 

3. El estilo Pasivo-Agresivo:

Otro estilo No-Asertivo sería la mezcla de estos dos últimos: El estilo “pasivo-agresivo”.

Este estilo se caracteriza por la no exteriorización de lo que se piensa y resentimiento interior. 

Solemos evitar el conflicto directo y  manifestamos la agresividad de forma más sutil o indirecta:  recurrir a sarcasmos, indirectas, o comentarios irónicos sin llegar a abordar directamente el tema o “como quien no quiere la cosa”.

También se puede manifestar desidia o desinterés encubierto, o “boicotear” de forma encubierta, como si fuera sin intención,  por ejemplo:  llegar muy tarde a una reunión a la que no se quiere ir,  preparar un café con leche a un compañero de trabajo al que sabe de antemano que lo toma siempre sin leche, equivocarse en algo “a propósito”..  etc.

Ejemplo:

  • – ¿me puedes prestar la bici hoy?
  • – Si claro, ven a buscarla cuando quieras.
  • – Cuando el amigo viene a buscarla no respondo al timbre y hago ver como que no estoy en casa.

La persona con estilo  pasivo-agresivo es un buen “actor”, suele mantener la calma, no demostrar sus emociones, y fingir sorprenderse cuando los demás cansados de su hostilidad indirecta les recriminan molestos.

De hecho, parece estar buscando que los demás pierdan su calma y  cuando consigue “chincharlos” después les recrimina: “¿Pero por qué te molestas?”, “No sabes aguantar un chiste”,  “no era con mala intención, eres un intolerante” etc.

 

4. El estilo Asertivo:

Por último estaría el estilo de comunicación ideal: el estilo Asertivo.

En el estilo asertivo las personas defienden sus propios derechos respetando a los demás, son empáticos y también defienden sus intereses.

La finalidad del diálogo es llegar a un acuerdo, no les interesa “ganar”, y afrontan los conflictos buscando una solución.

Ejemplo:

  • – ¿Me puedes prestar la bici hoy?
  • – Oh! me sabe mal, pero pensaba usarla para ir a clase de Karate… además, la verdad es que no suelo prestarla. Si necesitas una bici te puedo dejar mi tarjeta del “bicing”, no la uso mucho.

Este estilo de comunicación se caracteriza por mostrar seguridad en si mismos y respeto hacia los demás.

Las personas con estilo asertivo son cordiales, respetuosos, saben dialogar y defender sus posturas argumentandoaclaran equívocos, no entran en descalificaciones o provocaciones desarmando con argumentos a las personas que les ataque (o poniendo límites si hay faltas de respeto)

Manifiestan su postura de forma firme, razonada y justificada, respetando la opinión de los demás.

Ser asertivo es una habilidad que fomenta la seguridad en uno mismo, la empatía y el respeto a los demás y  ayuda a la buena gestión de las emociones.

 


Por último: Ojo con las “etiquetas”:

 

Como con todas las categorizaciones,  los estilos que acabamos de comentar nos ayudan a entendernos, pero evidentemente estas categorías no son rígidas y son descripciones generales:

La mayoría de las personas, aunque puedan tener un estilo predominante, no utiliza solamente uno de estos estilos de comunicación: a veces somos asertivos, en determinados contextos, con determinadas personas o en algunos momentos de nuestra vida  pasivos o agresivos, etc. 

 

Difícilmente encontraremos a una persona que siempre y en todas las situaciones sea 100% asertiva.

Pero la idea es intentar siempre acercarnos al ideal asertivo y trabajar para mejorar nuestras técnicas de comunicación, sobre todo si detectamos que en determinados contextos o con determinadas personas nos cuesta.

También podemos mejorar nuestras técnicas de comunicación para hacer frente a situaciones en las que otras personas no son asertivas con nosotros y no entrar en el juego.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

NERUDA

 ME gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.


Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.


Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.


Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

martes, 10 de noviembre de 2020

ANALIZANDO EMOCIONES

 

¿Qué es el enojo?

El enojo es una emoción universal, que como todas las emociones es adaptativa y nos guía habitualmente hacia la resolución de un conflicto. No obstante, el enojo es sin duda una de las emociones que más conflicto trae entre las personas, inclusive en los vínculos más íntimos de la familia, los amigos y el trabajo.

 Transformando la ira explosiva o contenida, en enojo adaptativo.

Las emociones son respuestas automáticas y universales a estímulos del medio ambiente. Inician procesos de re-acomodación, y, si los percibimos adecuadamente, nos guían en el camino de movimientos y conductas adaptativas eficaces.

Las emociones, en sí mismas, no son buenas ó malas. Lo que puede transformarlas en malas o dañinas para uno mismo y/o el entorno, es la forma de tramitarlas, de gestionarlas; lo que podamos hacer con ellas. En otras palabras, lo que trae sufrimiento, son los movimientos inadecuados que se realizan ante la aparición de una emoción.

 Acerca del Enojo

Las manifestaciones arrebatadas o compulsivas del ENOJO y de sus diferentes grados de expresión: bronca, rabia, furia, cólera o ira, pueden provocar desde rupturas en vínculos que valoramos, pérdida de trabajo o de la escolaridad y accidentes, hasta la exposición a perder la vida en alguna pelea con final trágico.

Por otro lado, está comprobado que, disimular, acallar o reprimir las expresiones de ENOJO, puede provocar desde desequilibrio del sistema inmunológico, estrés crónico, y presión arterial elevada, hasta enfermedades cardíacas.


viernes, 30 de octubre de 2020

COMUNICACIÓN NO VIOLENTA Y COMUNICACIÓN ASERTIVA

 La comunicación no violenta es aquella que realizamos mediante un sistema de comunicación cuya intención es relacionarse de una manera más empática y con una mayor compasión tanto con uno mismo como con los demás.

Con este sistema de comunicación lo que logramos es mantener y mejorar las relaciones interpersonales, tanto las más íntimas como las más banales, y de resolver más eficazmente los conflictos de una forma más honesta y que beneficie positivamente a las necesidades de todos los participantes en la interacción. El modelo de la comunicación no violenta fue creado por Marshall Rosenberg en 1984.

En este sistema para mantener relaciones positivas con los demás es importante centrar la comunicación en los pensamientos, necesidades y demandas de las personas, y evitando prejuzgar al interlocutor con lenguajes evaluativos. Todo ello evitando hacerlo desde la culpa, el miedo, la provocación o las amenazas. de una forma más compasiva.


Elementos de la comunicación no violenta

  • Observar. Si no estamos relativamente atentos a lo que sucede es posible que entremos en evaluaciones o prejuicios fuera de lo que pasa en realidad lo que nos llevará a expresarnos de forma errónea.
  • Análisis de los propios sentimientos. Después de observar hay que diferenciar los sentimientos y pensamientos. ¿Cómo te sientes? Por ejemplo: ofendido, contento, disgustado…
  • Exponer necesidades luego de identificar los sentimientos conociendo siempre los valores humanos implicados.
  • Hacer una petición muy específica. Si quieres algo lo pides, sin rodeos, de forma clara y concreta pero expresándolo en forma de pedido no de una exigencia. La otra persona tiene que verse motivada a responder.

Ejemplo: Madre a su hijo: «No me gusta ver la ropa sucia tirada por el suelo de tu habitación (observación), me gusta que las habitaciones se mantengan ordenadas (análisis de sentimientos y necesidades), haz el favor de recoger la habitación y meter la ropa sucia en el cubo de la ropa sucia (petición concreta)«. Si la petición ha producido una conducta positiva hay que reforzarla positivamente.

Este modelo a veces es criticado por no ser realista ni adaptativo a la sociedad actual ya que pareces más susceptible o vulnerable a posibles ataques de terceros, pero esto ha sido probado en sociedades y ambientes tremendamente violentos como prisiones y ha resultado ser eficaz.

Pautas de comunicación no violenta

  1. Evitar lenguaje estático (bueno/malo, normal/anormal, correcto/incorrecto).
  2. Uso de un lenguaje más dinámico que pueda dar origen a cambiar la situación de partida.
  3. No hacer comparaciones.
  4. Evitar palabras que dicten sentencia: «debe», «debería» o «tiene que» u otras que sentencien y exageren como: «nunca», «como siempre», «alguna vez», «siempre que», «a menudo», «habitualmente»,  «con frecuencia» o «rara vez».
  5. Evitar emitir prejuicios, como decir que se es deshonesto, vago, arrogante, etc
  6. Ser amable en el discurso, firme y claro.


Comunicación asertiva

La psicología compara el modelo de la comunicación no violenta de Rosenberg (o empática) con la comunicación asertiva. Las características de comunicarse de forma asertiva son las que siguen:

  • Conducta general: el sujeto actúa con naturalidad y espontaneidad, escuchando de forma atenta.
  • Conducta verbal: la persona asertiva habla objetivamente, expresa justo lo que quiere desde la postura de su «Yo», habla cuando tiene que decir algo y habla bien de sí mismo si es necesario hacerlo.
  • Voz: firme, relajada y bien modulada.
  • Mirada: existe contacto visual, mirada franca y ojos expresivos.
  • Postura: relajada y tranquila.
  • Manos: movimientos relajados.
    • Una persona asertiva es la que defiende sus derecho a expresarse libremente sin dañar a los demás. La asertividad permite a la gente defenderse de las críticas o de las peticiones excesivas de los demás. Hay que tener en cuenta que lo que no se pretenden siendo asertivo es lograr todo lo que uno quiere a toda costa, ni controlar o manipular a los demás. El propósito solo es eser uno mismo, lo que mejorará la autoestima y la comunicación interpersonal.


Áreas de la asertividad

  • Autoafirmación: defender los derechos, hacer peticiones y expresar opiniones personales.
  • Expresar sentimientos positivos: hacer y recibir elogios y expresar agrado y afecto.
  • Expresión de sentimientos negativos: manifestar desacuerdo o desgrado de forma apropiada.


Aceptar las críticas

Aceptar errores sin necesidad de sentirse culpable, aunque sí responsable del hecho en cuestión, es una de las características más importantes de las personas asertivas. Ya que las críticas a veces se entienden como ataques personales o laborales y la gente puede responder de tres formas:

  • Responder con otra crítica (modelo agresivo)
  • Justificarse, excusarse o negarlo (modelo pasivo)
  • Reconocer la crítica si es cierta sin sentirse mal por ello (modelo asertivo)

Para aceptar críticas de forma asertiva es necesario tener en cuenta estas 7 pautas:

  1. Aceptar claramente la crítica, si es cierta.
  2. Negar la crítica si no es cierta, pero sin ofender a la persona que la realiza.
  3. Reconocer la crítica y no generalizar a otras parecidas.
  4. No reaccionar atacando con otra crítica.
  5. Mantener un tono de voz adecuado, sin gritar pero tampoco con voz muy débil. Normal.
  6. Mantener una postura relajada. A veces comunicamos con el cuerpo.
  7. Mirar a los ojos a la persona que está realizando la crítica.

Todo el mundo quiere recibir una comunicación honesta y si nosotros también ponemos de nuestra parte se creará un clima reconfortante para ambas partes. Prueba a mantener una comunicación no violenta en tu día a día. 

Hablando se entiende la gente.

EJERCICIOS DE ORATORIA

CUALIDADES Y ACTITUDES DEL ORADOR.

  CUALIDADES DEL ORADOR. Entre las cualidades con que debe contar todo buen orador, cade destacar la naturalidad, la sinceridad, la humildad...